viernes, 27 de abril de 2007

CIUDAD DE BUENOS AIRES - Ciudad cantó bajo la lluvia

El Club Ciudad derrotó a Hurling 24 a 22, a pesar de la cancha anegada por las lluvias y el mal tiempo que nos acompañó durante toda la semana. El partido comenzó a favor del equipo local, que en la primera jugada hilvanada pudo anotar en el ingoal contrario.A partir de una presión ofensiva, Ciudad logró que el apertura rival quisiera despejar dejando al wing anfitrión en franco ataque, con todo el campo a su disposición para atacar y anotar.Desde la salida, los verdes comenzaron a ganar la lucha de forwards, fundamentalmente en las formaciones fijas, pero el estado del campo de juego y de la pelota se confabularon para que dicha supremacía fuera desperdiciada por los tres cuartos visitantes.No obstante, en una serie de penales en contra de Muni, Hurling se fue acercando al ingoal local, y haciendo gala de la superioridad de sus forwards - especialmente en el empuje coordinado -, logró que el referee le sancionara un merecido try penal, ya que los de Muni no podían contrarrestar dicha formación.No solamente no podían con las pelotas del contrario, sino tampoco con las propias, porque siempre se encontraban yendo hacia atrás y complicándose en la base para poder salir jugando. El line también era deficitario para los locales, afectados por problemas en la conjunción lanzador - receptor, y cuando la obtención era favorable se les ensuciaba el juego por las inclemencias del tiempo.Por su parte, Hurling tenía todo bastante bien aceitado, aunque fallaba a la hora de salir jugando con los backs, principalmente en la toma de decisiones de su apertura titular. En esos minutos fue tal el predominio del equipo rival en las situaciones estáticas, que volvió a recibir un try penal. Los albicelestes no podían frenar sin infracción el embate de los del oeste, a pesar de algún pedido del capitán de Ciudad hacia el referee, buscando que considerara las condiciones de la cancha al tomar esa determinación.El resto del primer tiempo continuó jugándose entre ambas líneas: uno tenía la pelota y la utilizaba mal, y el otro hacía lo que podía para que no le volviera a suceder lo mismo, finalizando dicha etapa en 14 a 5.Al inicio del segundo tiempo, el local empezó a tener más la pelota y corrigió algunas de sus deficiencias. Tuvo la oportunidad de achicar el marcador con un penal a favor dentro de la zona de 22 metros, apenas alejado del centro de los palos, pero decidió ir a un line, que al no conseguir, diluyó las posibilidades de marcar.El apertura verde seguía desacertado a la hora de buscar el camino correcto, y en una oportunidad su par adversario capitalizó un error, realizando un contraataque en mitad de cancha que lo depositó en el directamente en el ingoal, debajo de la hache, para dejar el marcador en 12 a 14, a pesar de que el juego seguía favoreciendo a Hurling.En unas de las pocas veces que la defensa de Ciudad no controló la pelota, terminó cometiendo un penal cerca de su ingoal, que el pateador visitante transformó en tres puntos. Pero Muni no se dio por vencido y, faltando más de la mitad del tiempo para que culminara el encuentro, empezó a prevalecer un poco más en la lucha de forwards, especialmente en el juego suelto y en los mauls.Un maul de line bien jugado cerca de los últimos metros del campo rival, con una buena jugada colectiva y de buen control de balón, permitió a un jugador de Muni marcar el tercer try de su equipo, llegando al empate (17 a 17).A esta altura, ya no se podía saber quién era quién ni de qué equipo era, pues todos los participantes eran hombres de barro. Ni el árbitro se salvó de esta situación: en un ruck, algunos no lo distinguieron y lo hicieron partícipe de la formación, aunque esto no melló en la tarea del mismo.Su actuación fue acertada y a pesar de no poder distinguir a qué lado pertenecía uno y otro jugador, siempre cobró correctamente. El entrenador visitante se dio cuenta de que su apertura no estaba bien parado dentro de la cancha, y lo cambió por un fullback. Hurling, entonces, volvió a dominar las acciones y en una jugada similar al último try de Ciudad, sus forwards realizaron un maul de line que hizo retroceder a la defensa de Ciudad varios metros dentro de su campo.El pack visitante llegó a vulnerar por primera vez el ingoal rival, apoyando para un parcial de 22 a 17, pero la conversión se esfumó por muy poco, resultando determinante en la posterior sumatoria de puntos.Lejos de bajar los brazos, la gente albiceleste salió con más actitud que ideas a buscar revertir el resultado, y arrinconó a su rival dentro de su propio campo. Luego de varias fases de juego, el apertura local encontró otra vez un hueco donde filtrarse y marcó su segundo try, el cuarto del equipo, nuevamente debajo de los palos, por lo que Muni pasó a ganar 24 a 22.En ese momento las hinchadas se empezaron a olvidar de la lluvia y el frío reinante y comenzaron a alentar a sus equipos con mayor ímpetu, en especial los del oeste, que veían que el partido se les escapaba. En los relojes del público faltaba poco, pero en los del árbitro y del lineman oficial - referee del partido de intermedia - parecía que se habían congelado las agujas, sobretodo desde la perspectiva de la hinchada local, que ansiaba el pitazo final.El equipo rival había hecho mejor las cosas durante los ochenta minutos y posiblemente los dueños de casa podrían cometer un error, algo que hasta ese momento no había sucedido. Pero el cierre llegó y el festejo anfitrión fue merecido. Los jugadores no se guardaron nada dentro de la cancha.Lo mismo va para los visitantes, que a pesar de la derrota, saben que su equipo puede alcanzar los objetivos buscados en esta primera mitad del año: obtener la posibilidad de jugar por el ascenso a la categoría mayor del rugby de Buenos Aires.Por suerte el clima no ganó en este encuentro tan disputado y parejo, teniendo en cuenta los resultados de otros partidos donde los tanteadores fueron más escasos.Un párrafo aparte merece el saber que entre estos dos equipos se disputa un trofeo, la Copa Williams, que lleva el nombre de dos jugadores que en sus comienzos vistieron la camiseta verde (aparentemente en esa época era tricolor) y por cosas del destino terminaron sus días de rugby en el Club Ciudad.La vieja copa - que la gente de Hurling no sabe donde quedó guardada - se jugó estando en vida ambos jugadores. La actual, lamentablemente, no pudo contar con la mirada de ninguno de ellos, aunque siempre estarán presentes en cada encuentro que estos dos clubes de rugby realicen.Si son jugados en la forma que fue éste, muy contentos estarán por ver como los actuales jugadores se brindan a pleno por las camisetas que ellos alguna vez vistieron.

Fuente El Rugbier 24/04/07

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